A veces las creencias que traemos de serie, ya sea por que durante nuestro crecimiento las hemos estado incorporando a nivel social, educativo, familiar y sentimental nos hacen estancarnos en situaciones que vivimos día a día.

Situaciones que podríamos cambiar solo poniéndonos otras gafas, con un filtro de la verdad diferente y llamativo, que nos harían ver la vida con otros colores, apreciar otros paisajes y ver al que tenemos enfrente de otra manera, tan fácil como no juzgar hasta conocer y como ponerse la chaqueta de la comunicación, tan fácil como fluir como personas, preguntando antes que dar por hecho y escuchando antes de dar la respuesta que creemos correcta e inamovible.

En la clase política lo llevo observando tiempo, falla la comunicación y se ha perdido casi toda la confianza, la base de todo es la comunicación que es quien nos recibe y nos hace pasar al salón dónde la confianza llega y el compromiso nos trae la cena para que nos pongamos cómodos y nos quedemos tiempo ilimitado.

Y lo que más nos falta es el tiempo, que pasa rápido y sin avisar, que nos trae enfermedades inesperadas, nos manda despidos y notificaciones inimaginables, nos cierra puertas de relaciones irrompibles y nos aleja de amistades infinitas, ese tiempo que nos golpea un día cualquiera recordándonos que estamos aquí de paso y que en cualquier momento suena la campana ,seamos como seamos y estemos dónde estemos.

Pregúntate al levantarte, para que haces lo que estás haciendo, cuáles son tus objetivos definidos, medibles y realizables y si tienes sueños que puedan vestirse de retos atractivos y motivadores, vuelve a preguntarte quién eres, no quien quieres ser y si estás en el camino correcto dónde la pasión te visita día a día y se queda a dormir contigo, dónde el amor te arropa y acompaña, dónde la sonrisa te hace cosquillas y dónde los días cuentan y no los contamos.

En esta carrera de fondo la actitud nos multiplica y la autoconfianza es nuestra mejor presentación, la energía positiva es magia y la visión es la gasolina que hace a nuestro motor empezar a rugir.

Y al levantarte, mírate al espejo y desnúdate, despójate de todas las capas que te pones y de las caretas con las que te maquillas para poder ser tu mismo, fluir y permitirte vivir como nunca lo hiciste pero como tus conversaciones internas te piden hacer, y en ese momento lejos del circo social y de todas las opiniones permítete ser libre de pensar y elegir tu camino, sin sentirte culpable por querer empezar a quitarte piedras de la mochila y empezar a correr y disfrutar las grandiosas etapas que te quedan por vivir en este viaje maravilloso que es la vida.

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