A la mayoría de la gente le encanta escuchar las historias de los emprendedores de éxito, gente decidida, con talento y con la autoconfianza marcada a fuego, gente con la visión bien trabajada y con muchas ganas en el saco de la actitud positiva.

Tirando de esfuerzo y pasión para alcanzar la gloria empresarial, ponerse la chaqueta del éxito, la camisa de la sonrisa y los zapatos del mejor velocista.

Sin embargo, el discurso está incompleto, ya que omite muchas cosas, algo que te encuentras todos los días por mucha confianza que tengas, por muchas ganas que le pongas y por muchos proyectos atractivos que representes.

La dificultad extrema para conseguir financiación, las batallas diarias para poder seguir en pie, la extrema pérdida de energía que eso supone y la ansiedad y la angustia que nos va visitando cada noche. Esa sensación de temporalidad y que todos los hilos con los que sujetamos el día a día se pueden romper en cualquier momento.

La publicidad engañosa que usan los bancos y el propio gobierno, cuándo pregonan a los cuatro vientos que nuestro país necesita más emprendedores, más autónomos y más pymes que generen movimiento a esta microeconomía que no acaba de arrancar.

Lejos de los focos y el glamour de las grandes empresas, de esas que hacen que la macroeconomía va a velocidad de crucero están las pymes y autónomos que se baten el cobre día a día para poder sobrevivir, sin ayuda alguna, están los emprendedores que después de leer y escuchar prevendas de gobierno y banca se lanzan al vacío con el único escudo de su talento e ilusión que es mucha.

Pero cuándo eres una nueva S.L y tocas la puerta del banco te dicen que como eres nuevo no te pueden ayudar, que los ICO´s, y demás productos financieros prometidos llegarán cuándo cumplas un año y vayas generando renta positiva.

Y es cuándo la cruda realidad te sacude, los emprendedores necesitan ayuda para emprender, para empezar y para comenzar a generar, algo que puede ser un buen eslogan para estos políticos cuya credibilidad es nula podría ser Hechos y no palabras, ya que estás se han quedado guardadas en el cajón de algún analista de riesgos de los muchos bancos rescatados que se niegan a tender la mano para salvar autónomos en este mar cada vez más negro dónde los ansiolíticos son mucho más frecuentes que los brindis empresariales.

No obstante seguiremos peleando y creyendo en nosotros y en nuestros proyectos.

Avanti Siempre Emprendedores.

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